
Estar. Estar a la deriva contenida en este cuerpo, con un remolino que entró por mis oídos, viajó hasta mis pies y salió por mi boca.
Ya no hay lugar seguro. Yo misma me apoderé de mi misma y es tan peligroso como confiable. Me hablo pero no me oigo. Luego sí y comprendo porqué tanto temblor. El monstruo, la mujer y la actriz me arrebatan, se meten conmigo y me desafían.
Entonces me achico, me cuestiono y me olvido de todo. Juego este juego y me divierto.
Ahora llegó la pequeña adulta. esa que abrió grande la boca por donde primero se le fué la vida, luego la bronca y después aire, cada vez por un hilo mas delgado hasta desaparecer. Tibio aire. Corrí y recorrí tanto, que ahora en ese lugar dentro mío me detengo, las imágenes como fotos, fugaces, atraviesan mi mente. Esas tres me miran, la cuarta añora. Cada una a su lugar, a su rincón dentro de mi. Hasta volver a juntarse en algún momento cercano, espero que pronto, para salir de una vez y dejar la prisión, dejar de ser tan solo una idea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario